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La despedida
Nadie duda de la presencia islámica en Abengibre, así lo atestiguan su nombre, los
restos arqueológicos encontrados, su casco urbano, su emplazamiento... Aquí
estuvieron asentados cientos de años, pero llegó el momento de su expulsión definitiva
de territorio cristiano y todo se preparó para su partida.
Fue grande la pena que les acompañó por dejar atrás unas tierras de abundante agua y
generoso clima, más si todo lo que ellos hicieron y poseían se quedaba en ellas. Todo
cuanto tenían les fue arrebatado, nada pudieron llevarse en su viaje.
Así, cuando a sus espaldas se dibujaba ya la inconfundible silueta de las
casas, amontonadas sobre el cerro, uno de ellos se volvió y pronunció estas palabras:
"Adiós, Abengibre hermoso,
pueblo de las cuatros esquinas,
que algún día tu tesoro
lo desenterrarán las gallinas"
Tanta pena sintieron quienes lo presenciaron, que transmitieron su discurso
de generación en generación.
A mi madre, que por encima de todo me ha apoyado siempre.
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