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Semana Santa
Pascua de las Albricias
Sábado de Gloria
Festividad Local y Fiesta Nacional
Siguiendo un orden cronológico, la primera fiesta de Los Mayos que se realiza es la de las Albricias, que tiene lugar el Sábado de Gloria (Sábado Santo), y que recibe el nombre de Pascua de las Albricias.
Los quintos de ese año, o los enamorados que quieren cortejar a alguna chica, se dirigen a los campos cercanos para recoger ramas o plantas.
Normalmente suelen utilizar flores de perales y matas de sembrado con las que confeccionan una especie de ramos o arcos con los que decoran las ventanas, balcones o puertas de las casas de las chicas. También solían poner letreros con almagre en las fachadas haciendo alusión al amor o a cualquier otra cosa.
Josefa Cebrián nos describe esta Pascua de las Albricias de la siguiente forma: "Las albricias son un ramo de flores pero en verde, en sembrado. La albricia es un pino o una mata de trigo en la reja, adornada con cintas o lazos; una cosa de la naturaleza que se sacara del campo en ese tiempo".
Luego, su amiga Lucrecia completa esta definición añadiendo: "Tu tienes un novio, y va al campo, a la huerta, y te trae un manojo de trigo de ese que está verde ahora y te lo pone en la ventana. Otros ponían unas flores de almendro. Pero antes eran tíos más burros y entonces a donde más blanquita estaba la fachada echaban un chorreón de almagre. Pero ya desde que empezaron a echar eso "colorao" de almagre, que la gente se ponía negra, se fue perdiendo la costumbre. Tu ya ves, estabas todo el día pintando la fachada y al otro día te echaban el chorro de "colorao". Esto ya se hacía cuando yo me casé en el 43. Por los 50 ya se perdería."
Esta costumbre era habitual en Abengibre y Navas de Jorquera, donde los muchachos hacían guardia durante toda la noche a la puerta de las casas para evitar que les quitasen los ramos o cambiasen los letreros.
Una variante de estas rondas nocturnas, que siguen todavía vigentes en Casas Ibáñez, Valdeganga y Peñas de San Pedro, consiste en pintar ramos con almagre en las blancas fachadas de las casas, costumbre que en Villarrobledo recibe el nombre de "echar mayos".
Esta Pascua de las Albricias solía coincidir con la "Plantá" del Mayo: pinos que posaban los mozos a la puerta de la Iglesia y que daban tanta importancia como grandes fueran.
Esa noche, y con permiso de la autoridad competente, cortan un pino, lo más grande que puedan, y lo llevan a la puerta de la Iglesia o a la plaza del pueblo.
Una vez allí, le quitan las ramas dejando solamente la copa o un pequeño número de ramas justo en la punta1. Tras quitar las ramas, que en ocasiones pueden ser utilizadas para hacer las ramas de albricias, los quintos plantan el mayo en medio de la plaza intentando mantenerlo erguido durante el transcurso de las celebraciones que, en algunos casos, podía ser todo el mes, ya que de ello dependía su prestigio.
Antaño, como las calles no estaban asfaltadas, hacían un gran hoyo en la tierra que podía llevarles toda la noche.
En algunos pueblos decoraban el pino con cintas, lazos y dulces, sirviendo también como cucaña y el atrevido mozo consiguiera trepar hasta la cima se llevaba un premio. Esta tradición es recogida por otros muchos autores como Covarrubias.
Como más vale un testimonio oral que mil explicaciones, a continuación transcribimos lo que Josefa nos contó de esta costumbre: "Se hace el Sábado de Gloria en Abengibre: los mozos iban a una pinada y los mejores pinos los arrancaban y se los ponían a la dama. Y el dueño..., bueno, había protestas, pero la justicia no los castigaba porque era una tradición. Luego, los quintos vendían los pinos a personas que les interesaban, o bien para hacer tablas o bien para ..., y luego, con el dinero ellos hacían una merienda o una cena."
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