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Mayo
15
San Isidro Labrador
Fiesta Local
San Isidro fue un humilde labrador que vivió en Madrid entre los siglos XI y XII. El
episodio más conocido de su vida, y que se reproduce en la imagen que tenemos suya en
Abengibre, es el momento en que el santo dejó sus tareas en el campo para orar a Dios. En
ese momento apareció su amo y cuando iba a reprenderle vió que unos ángeles conducían el
arado de bueyes que él había dejado y estaban labrando la tierra. Dada la gran devoción del pueblo de Madrid por San Isidro, el Papa Paulo V lo beatificó
en 1619, fijando la celebración de su fiesta el 15 de Mayo. Por su parte, el Papa Juan XXIII
extendió el patronazgo de San Isidro a los agricultores y
campesinos españoles por Bula "Agri Culturam" dada en Roma el 16 de diciembre de
1960.
Como en toda España, en Abengibre, en la festividad de san Isidro se celebra una romería hasta el Pinar
de la Casilla del Monte. La imagen de san Isidro es trasladada hasta allí en un remolque
repleto de gente y decorado con cintas, ramas de pino y todo tipo de adornos vegetales.
Desde tempranas horas de la mañana (incluso algunos atrevidos, como los Quintos, que montan
las tiendas de campaña por la noche), todas las familias del pueblo van montando sus pequeños
campamentos. Mesas de matanza, lonas para resguardarse del sol implacable de mayo, improvisados
columpios hechos con gruesas cuerdas de los camiones y hogueras para asar, jalonan el monte.
Todo el mundo se prepara para una jornada marcada por una buena comilona.
A las doce tiene lugar la Santa Misa en honor a san Isidro, siendo el altar el propio remolque.
Aunque ya no conservamos muchas de las actividades de ese día, raro es quien no recuerda los
tradicionales Concursos de Surcos con Arado. Antes las mulas, ahora los tractores, los
mejores tractoristas del pueblo compiten para realizar el surco más recto en un largo majuelo
en el que no hay referencias posibles.
La tarde se suele dedicar a dar paseos visitando a los conocidos o caminando por los campos
cercanos hasta que, al oscurecer, se recogen los atos y se vuelve al pueblo lleno de tierra
y arrestrojao.
A Antonia y Juan Antonio, por tantos buenos momentos vividos con ellos y por tantos buenos columpios...
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