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Semana Santa La Semana Santa conmemora la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo por los hombres y festeja su Resurrección, uno de los dogmas principales de la Iglesia Cristiana, siendo el periodo de más intensidad litúrgica del año.
En ella encontramos tres partes principales: la Cuaresma, que es el preludio de la Semana Santa y que comienza el Miércoles de Ceniza cuarenta días antes de Jueves Santo; el final de la Cuaresma, que abarca desde el Domingo de Ramos a Miércoles Santo, y el Triduo Pascual*, que rememora paso a paso los acontecimientos de los últimos tres días de la vida de Jesús -lo que conocemos como la Pasión, Muerte y Resurrección-, y que se corresponden con Jueves Santo, Viernes Santo y el paso del Sábado al Domingo de Resurrección. Este Triduo Pascual es el punto culminante de todo el año litúrgico. CELEBRACIONES DE LA SEMANA SANTA:
Aunque su origen es antiquísimo, estas celebraciones tienen su referente más cercano en el Barroco, pues es en el siglo XVII, en el ambiente devocional de la Contrarreforma Religiosa, cuando se crean los principales rituales de las procesiones y cuando surgen los pasos procesionales, imágenes y tallas de madera principalmente de la Pasión de Jesús y la Virgen, de la mano de escultores como Martínez Montañés (máximo representante de la escuela andaluza) o Gregorio Fernández (escuela castellana) y llevadas a su máxima expresión con el imaginero murciano Francisco Salzillo, ya en el siglo XVIII. PROCESIONES: Las procesiones de Semana Santa en Abengibre comienzan el Viernes de Dolor y finalizan el Domingo de Resurrección. Estéticamente están más cercanas a la sobriedad castellana que a la grandiosidad del folklore andaluz. Los pasos procesionales son tronos despojados de ornamento y de adornos innecesarios, solamente la Virgen de los Dolores va acompañada de pequeñas lámparas. En Abengibre no hay cofradías ni hermandades, ni cofrades ni capuchinos, tampoco manolas, ni bandas de música ni cornetas y tambores, las imágenes no llevan carros ni costaleros, son portadas a hombros sobre unas simples andas y un desnudo trono. Aquí la Semana Santa se vive en silencio, en un respetuoso silencio, que rara vez es roto por alguna saeta o por el sordo sonido de los pasos de los fieles. Tampoco tenemos tallas ni imaginería antigua, son copias de buenas obras, pero la gente siente verdadera devoción por ellas. La única nota folklórica es la recuperación del desfile de las Hijas de María, una Hermandad perdida que ha vuelto a desempolvar sus viejas peinetas y su traje negro, de luto, para acompañar en su soledad y tristeza a la Virgen de los Dolores. En resumen, la Semana Santa abengibreña es como fue antaño, oscura, austera, intimista, sobria, silenciosa y bella. Llena de emoción el ver procesionar a la gente en silencio, sin sonrisas, sin alardes, llena de espiritualidad y devoción.
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Curiosidades: La Iglesia Católica quiso ya desde un principio, conmemorar la muerte de Jesús el mismo día que lo relatan los evangelios. Como los judíos se sirven del calendario lunar, por este motivo la Iglesia ha sido fiel al calendario lunar. De hecho, el calendario de Semana Santa, se rige por el día que cae el Domingo de Resurrección, que es el domingo siguiente a la luna llena del mes de Nissan (el mes de los judíos) que corresponde entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Dicho de una forma más fácil, el domingo después de la primera luna llena de primavera, es el Domingo de Pascua. La Iglesia aprobó la celebración de esta manera en el Concilio de Nicea celebrado en el año 325. |
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.: Viernes de Dolor en Abengibre .: Domingo de Ramos .: Jueves Santo .: Viernes Santo .: Sábado Santo o Sábado de Gloria .: Domingo de Resurrección |
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Triduo: Proviene de la palabra latina tridûum, que significa espacio de tres días. Es el conjunto de rezos,
ejercicios devotos o celebraciones religiosas que se practican a en honor a algún santo o divinidad durante tres días. |
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