|
Semana Santa
Fiesta Nacional
La Semana Santa conmemora la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo por los hombres y festeja su Resurrección,
uno de los dogmas principales de la Iglesia Cristiana, siendo el periodo de más intensidad litúrgica del año.
En el sentido estricto, la Semana Santa abarcaría el periodo comprendido entre el Domingo de Ramos (también conocido en
algunos lugares como Domingo de Pasión) y el Domingo de Resurrección, aunque litúrgicamente comienza tres días antes, con
el Viernes de Dolor, y puede finalizar un día después, con el llamado Lunes de Resurrección.
En ella encontramos tres partes principales: la Cuaresma, que es el preludio de la Semana Santa y que
comienza el Miércoles de Ceniza cuarenta días antes de Jueves Santo;
el final de la Cuaresma, que abarca desde el Domingo de Ramos a
Miércoles Santo, y el Triduo Pascual*, que rememora paso a paso los acontecimientos de los últimos
tres días de la vida de Jesús -lo que conocemos como la Pasión, Muerte y Resurrección-, y que se
corresponden con Jueves Santo, Viernes Santo y el paso del Sábado al Domingo de Resurrección. Este Triduo Pascual
es el punto culminante de todo el año litúrgico.
CELEBRACIONES DE LA SEMANA SANTA:
Viernes de Dolor: Coincide con el último viernes de la Cuaresma y
conmemora los Siete Dolores que la Santísima Virgen sintió al contemplar las desdichas de la vida de su hijo. Se celebra
con misa y procesión de la Virgen de los Dolores.
Domingo de Ramos: Último domingo de la Cuaresma, concretamente el
anterior al Domingo de Resurrección. Con él se abre solemnemente la Semana Santa, festeja la Entrada de Jesús
en Jerusalén.
Jueves Santo: Comienzo del Triduo Pascual, que rememora la Última
Cena de Jesús con sus discípulos, en la que les ofreció pan y vino dando así origen a la Eucaristía, acción de gracias
o Comunión.
Viernes Santo: Segundo día del Triduo Pascual en el que se recuerda
la Pasión y Muerte de Jesús, siendo su principal símbolo la Cruz. Es la celebración más dolorosa y silenciosa de toda
la Semana Santa, un día alitúrgico, es decir, en el que no se celebra la Eucaristía.
Sábado Santo: También conocido como Sábado de Gloria, es el día del
Santo Entierro, en el que se da sepultura al cuerpo de Jesús y, al igual que el anterior, es alitúrgico. Normalmente
el párroco tampoco finaliza la misa con el tradicional "Podéis ir en Paz", ya que es un tiempo de vigilia y espera,
silenciosa pero esperanzada, a que Cristo vuelva entre nosotros.
Domingo de Resurrección: o Pascua de Resurrección es un día de júbilo
en el que celebramos la Resurrección de Jesús de entre los muertos y la vida eterna.
Aunque su origen es antiquísimo, estas celebraciones tienen su referente más cercano en el Barroco, pues es en el
siglo XVII, en el ambiente devocional de la Contrarreforma Religiosa, cuando se crean los principales rituales de las
procesiones y cuando surgen los pasos procesionales, imágenes y tallas de madera principalmente de la Pasión de Jesús y
la Virgen, de la mano de escultores como Martínez Montañés
(máximo representante de la escuela andaluza) o Gregorio Fernández (escuela castellana) y llevadas a su máxima expresión
con el imaginero murciano Francisco Salzillo, ya en el siglo XVIII.
PROCESIONES:
Las procesiones de Semana Santa en Abengibre comienzan el Viernes de Dolor y finalizan el Domingo de Resurrección.
Estéticamente están más cercanas a la sobriedad castellana que a la grandiosidad del folklore andaluz. Los pasos
procesionales son tronos despojados de ornamento y de adornos innecesarios, solamente la Virgen de los Dolores va
acompañada de pequeñas lámparas. En Abengibre no hay cofradías ni hermandades, ni cofrades ni capuchinos, tampoco manolas,
ni bandas de música ni cornetas y tambores, las imágenes no llevan carros ni costaleros, son portadas a hombros sobre unas
simples andas y un desnudo trono. Aquí la Semana Santa se vive en silencio, en un respetuoso silencio, que rara vez es roto
por alguna saeta o por el sordo sonido de los pasos de los fieles. Tampoco tenemos tallas ni imaginería antigua, son
copias de buenas obras, pero la gente siente verdadera devoción por ellas.
La única nota folklórica es la recuperación del desfile de las Hijas de María, una Hermandad perdida que ha vuelto a
desempolvar sus viejas peinetas y su traje negro, de luto, para acompañar en su soledad y tristeza a la Virgen de
los Dolores.
En resumen, la Semana Santa abengibreña es como fue antaño, oscura, austera, intimista, sobria, silenciosa y bella. Llena de emoción
el ver procesionar a la gente en silencio, sin sonrisas, sin alardes, llena de espiritualidad y devoción.
|