Por último tenemos nuestros árboles singulares, que forman parte de nuestra tradición, algunos de ellos con su propia
leyenda.
Algunos ya no están, bien terminaron quemados en chimeneas u hornos, o arrancados en pos de la mejora de la red viaria municipal
como el "Pino de Jesús"
y otros como el "Chopo de la Balsa de Don Juan" arrancados por un pequeño tornado.
Pero nos queda
nuestro "Pino de Juan Molinera", pino centenario que desde la Huerta de Juan Molinera es testimonio
silencioso del transcurrir del tiempo y la evolución de nuestro pueblo y de sus gentes.
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