|
Iglesia Parroquial de san Miguel Arcángel
Construcción del Barroco tardío, la Iglesia Parroquial de Abengibre está dedicada a su patrón, San Miguel
Arcángel, y fue levantada en la segunda mitad del siglo XVIII sobre otra construcción anterior bastante más
pobre que la actual.
Un poco de historia: Fue en el año 1723 cuando Abengibre, que hasta esa fecha había pertenecido a la Parroquia de Jorquera junto
a otros doce pueblos más, adquiere su independencia: el Título de Parroquia con cura propio y territorio
delimitado, es decir, se erige en entidad jurídica de acuerdo con el Derecho Eclesiástico, tal y como se
desprende del libro "Colecturas de Abengibre".
En 1708, con motivo de una visita pastoral, el Cardenal Belluga y Moncada, obispo de Cartagena, se dio
cuenta de la gran distancia que separaba a muchos pueblos de la Parroquia de Jorquera, de la incuria y
abandono, la falta de asistencia, la ineptitud de algunos tenientes curas y la ausencia del párroco propio,
D. Antonio Medina Cachón, que no residía en Jorquera, teniendo un administrador en esa villa que le recogía
las rentas (60.000 reales de vellón que, en aquellas fechas, era una gran suma). Para poner remedio a este
lamentable estado, el cardenal Belluga propuso separar las parroquias de Casas Ibáñez, Villamalea, Mahora,
Fuentealbilla, Cenizate, Navas, Valdeganga, Pozo Lorente, Motilleja, Golosalvo, Alatoz, Casas de Juan
Núñez, Jorquera y Abengibre, que en aquel entonces contaba con 70 vecinos. Tras varios años de juicio
con el párroco propio de Jorquera y de "grandes sumas de su mesa episcopal" –como refleja el documento-,
la disputa concluye con la muerte del párroco en 1722. Se inicia entonces el expediente de erección de las
nuevas parroquias que es aprobado en Roma el 21 de septiembre de 1722 y firmado en Murcia el 8 de noviembre
de 1723.
Descripción: Orienta de este a oeste, tiene una sola nave de cuatro tramos a la que se abren varias capillas laterales a modo de falsa
planta de cruz latina, con el coro y el campanario a los pies, semejante al de otras poblaciones como Mahora, Tarazona de
La Mancha o Casas Ibáñez.
La nave se eleva mediante pilares cruciformes que sustentan una bóveda de lunetos, en cuyo interior se proyectaron
unos ventanales con vidrieras que siempre han permanecido cegados.
El Altar Mayor es una cabecera poligonal de tres lados, presido por un Retablo construido en 1995 por el artesano D. José Antonio
Martínez, en madera de pino policromada, y cinco cuadros integrados, obra del pintor Rafael Pedrós.
Tiene unas dimensiones de 5'20 metros de anchura x 10 metros de altura, y consta de basamento, primer cuerpo de columnas de orden
jónico de dos metros de altura, con templete para el Sagrario y dos cuadros laterales que representan el Nacimiento y la Resurrección
de Jesús; segundo cuerpo de columnas de orden corintio de dos metros de altura, con la imagen de San Miguel en una hornacina
central y dos cuadros laterales representando a los Arcángeles San Gabriel y San Rafael.
La parte superior está formada por un copete con columnas de ciento setenta y cinco metros de altura, de arco rebajado, con
un cuadro central de la Coronación de la Virgen y dos Ángeles que portan los escudos de Abengibre y Castilla-La Mancha.
El Retablo fue inaugurado el 30 de noviembre de 1995 por el Excmo. y Revdmo. Sr. D. Victorio Oliver Domingo, Obispo de
Albacete, y el Ecxmo. Sr. D. Fernando López Carrasco, Senador por Castilla-La Mancha.
Fue construido gracias a las donaciones particulares de todo el pueblo y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
El acceso a las capillas laterales se realiza mediante arcos de medio punto adornados con simples molduras tanto en la parte
exterior como en el intradós de los mismos. De los pies a la cabecera encontramos: en la parte izquierda, la torre campanario con
el acceso al coro,
la Capilla del Bautismo, la Capilla de Nuestra Señora del Rosario y la Capilla de la Dolorosa. En la parte derecha, el
primer tramo se encuentra libre, el segundo con la puerta lateral (al norte), y al tercero y cuarto se abren las Capillas
de san Isidro y la Inmaculada, respectivamente. Todas ellas están cubiertas por bóvedas de medio cañón, a excepción de la
Capilla de la Dolorosa, en el lado del Evangelio, que se prolonga algo más hacia afuera para albergar un pequeño altar cubierto
por una bóveda de cuarto de esfera sobre pechinas. A ambos latos de este altar, en el que se realiza la adoración del Cáliz en
Semana Santa, se abren dos hornacinas con las imágenes de Jesús Nazareno y san José. Destacable es también la Capilla del
Bautismo, de planta cuadrada, por albergar la segunda joya artística de la localidad: un lienzo de San Miguel del siglo XVII,
obra del pintor cordobés Antonio del Castillo (
ver +)
Junto al Altar Mayor se encuentra la Sacristía, obra de posterior factura que la iglesia, y a los pies, sobre la entrada
principal de la Iglesia, el Coro, de la misma anchura que la nave y elevado mediante un gran arco carpanel. Su única
decoración consiste en una cornisa corrida que recorre también el resto de los paramentos murales de la iglesia.
La fachada principal tiene una marcada verticalidad, dada la gran altura de la nave, y a su izquierda se encuentra la torre campanario
que, en principio sería desmochada, pero a la que se añadió un chapitel de piedra para ganar altura. El cuerpo principal
tiene la portada, de corte clasicista, adintelada, de sillares bien trabajados, con un arco de medio punto enmarcado por
pilastras que terminan en una cornisa corrida. Sobre ella se asienta un pequeño templete con una bóveda de concha, rematado
por un frontón triangular partido que, en origen, albergaba una imagen del Arcángel San Miguel obra del propio arquitecto
de la Iglesia, A. Zebrián Villanueva. A ambos lados, dos pirámides rematadas en bolas.
A media altura de la fachada se abre un vano de medio punto, abocinado, decorado en la imposta central por el emblema de san Pedro, que
serviría para iluminar el coro. El resto de la fachada está enfoscada, imitando obra de cantería, y en su vértice una cruz de piedra
asentada sobre una pequeña base.
Hasta bien entrado el siglo XIX, la nave central de la Iglesia fue utilizada como lugar de enterramiento a pesar de que
existía un cementerio local, como bien atestigua Madoz en 1845. De ahí que en la segunda mitad del siglo XX, al acometer
las obras de asolado aparecieran numerosos restos humanos que fueron llevados a una fosa común del cementerio municipal. Entre
ellos aparecieron una pareja de niños vestidos con una especie de trajes regionales.
Entre los objetos de culto, siguiendo a J.M. Almendros Toledo, se encuentran un cáliz cordobés, fechado en 1778, obra del
platero Antonio de Santa Cruz y Zaldúa, y un aguamanil, documentado en 1746.
La iglesia ha sufrido importantes remodelaciones en su historia constatándose tres de ellas. La primera fue
realizada a mediados del siglo XIX y costeada por el Ministro Rafael Monares Cebrián, en la que se acometió la obra de
la torre, que amenazaba ruina, así como alguna reforma interior. Los abengibreños cuentan que la obra pensada por don
Rafael iba a ser mucho más importante y lujosa, por lo que al llegar a las cuestas de la carretera de Albacete y ver la
obra de la iglesia quedó tan decepcionado que dio la vuelta a su coche y se marchó.
La segunda fue encargada por Miguel Soriano Carrasco, tal y como aparece
en una placa de la fachada: "El Excmo. Ayuntamiento a D. Miguel Soriano Carrasco, hijo predilecto de esta villa,
en reconocimiento a su generosa obra de restauración del templo parroquial, siendo alcalde D. Tomás Pérez Pérez. Cura
Párroco D. Juan Bautista Úbeda Montero --Abengibre 26-8-72--". La última de ellas, a finales del siglo XX,
afectó a la cubierta de la torre y fue realizada por el constructor local Juan García.
Como dato curioso, destacar que en lo alto del contrafuerte izquierdo de la portada lateral existe un reloj de sol realizado en piedra,
cuyo origen desconocemos.
___________________________________________________________________
No visitable, a excepción de la fachada. Sólo se abre al público treinta minutos antes de los
oficios religiosos de los sábados, domingos y festivos.
|