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A principios del siglo XVIII, durante el reinado de Felipe V, cuenta la tradición oral que Don Juan Antonio Maldonado
Albarracín fue nombrado Virrey de la Calabria, región del sur de Italia que en aquel entonces formaba parte
de las posesiones españolas, concretamente al Reino de las Dos Sicilias. El virrey era el encargado de administrar,
como delegado y en nombre del rey, un territorio. Para conocer el resto de su vida hay que recurrir al profundo estudio
realizado por otro hijo de nuestro pueblo, Antonio Martínez, que tantos años lleva dedicado a esta causa...
Nacido en Jorquera el día 9 de junio del año 1734, siendo hijo del Licenciado don Joseph Maldonado y de Theresa Albarracín, y
sobrino por parte paterna de Jacinto Maldonado (Licenciado Canónico, Escribano y Abogado de los Reales Consejos). Una familia
acomodada de la época y destinados al estudio de las Letras, no muy normal en aquella época.
Siendo joven se traslada a Madrid, donde cursa estudios de Abogacía, obteniendo el título de Abogado de los Reales Consejos,
alrededor del año 1760. En 1772, entra a formar parte de los empleados de la Casa de Don Pedro Alcántara, de Toledo y Silva
(XII Duque del Infantado, Pastrana, Lerma, etc.). En 1779, en el periodo que pasa destinado en Alberique, para hacerse cargo de los
bienes que en dicha Varonía tenía el Duque del Infantado, se aloja en el Palacio de la Villa y es allí donde conoce a Margarita
Passuti Santiesteban, con la que se casa poco después. En ese tiempo, más concretamente entre los años 1779 a 1782, es nombrado
Alcalde Mayor y Gobernador de la Varonía de Alberique y sus Jurisdicciones por el Duque, el cual manda al Ayuntamiento una
extensa carta para que se lleve a cargo el nombramiento y en la que en una parte de ella se puede leer. "...le doy al
referido Gobernador el Poder, Facultad y Jurisdicción, que de derecho se requiere y es necesario, sin limitación alguna y para
ejecutar cualesquiera Sentencias que de derecho se deban...". La forma con la que desarrolló su labor estos años le
valió para que el Duque lo ascendiera a Superintendente General de la Villa
de Buitrago e Intendente de Guadalajara y que se confiriese la Subdelegación de Montes y Rentas Reales en dicho Partido.
Después de los terremotos que asolaron el sur de Italia en 1783, se traslada a Calabria para reparar y restablecer dicho estado y
donde según sus palabras "...se necesitaría un libro y no pequeño para comprender cuales serían los Servicios que me
merecieron la satisfacción elogios y agradecimientos de Sus Excelencias…"
En 1790 vuelve a España con un salvoconducto firmado por Don Francisco Antonio de Lacy, Conde de Lacy, Caballero Gran-Cruz Real, y
distinguida Orden de Carlos III, etc., etc., para que Juan Antonio Maldonado, su mujer y tres hijos, no tengan inconveniente para su
vuelta a Madrid desde Nápoles y "...mando a todos los Ministros de la Guerra y Justicia, sujetos a nuestra jurisdicción, y a
los que no los son, pedimos, y encargamos, no le pongan impedimento alguno en su viaje: antes bien le den la asistencia, que
necesitare, por convenir así al Real Servicio…"
A las órdenes del XIII Duque del Infantado, D. Pedro de Alcántara de Toledo Salm-Salm, pasa a hacerse cargo del Ramo de Cabaña
del Duque, cargo que ostenta durante 15 años y, donde mediante sus oportunas gestiones y conocimientos, consigue aumentar las
rentas de la Casa en seis mil ducados anuales, lo que le valió nuevamente otro reconocimiento, siendo desde entonces nombrado
Administrador y Apoderado General de los bienes de la Casa del Infantado.
En la última recta de su vida laboral, es mencionable, por la importancia que tuvo, los papeles que preparó referentes al Pleito
de incorporación de Alberique a los bienes del Duque.
En 1808, enterado de todo Su Excelencia, le concedió el retiro, aunque manifestándole mucho sentimiento y suplicándole lo hiciese
después de dejar instruido a uno de los oficiales de confianza en la Contaduría, pues en dicho año 1808, se inicia la Guerra de la
Independencia y el país empezaba a encontrarse un tanto ajetreado por los iniciantes disturbios.
Con 74 años de edad, se retira a Jorquera donde alterna su estancia con una finca en el término municipal de Fuentealbilla
llamada "El Molar". Pero los acontecimientos hacen que el Duque vuelva a pedirle, pese a su avanzada edad, se encargue
de dirigir y controlar las Administraciones cercanas, como la de Madrigueras, Balazote o la propia de Alberique,
informándole en todo momento del estado de las cuentas en éstas.
Entre los años 1808 y 1815, mantiene una fluida correspondencia con el Duque, informándole de la situación de la guerra en
esta comarca y la influencia en sus administraciones. Son curiosas las cartas en las que cuenta al Duque cómo el día 13 de
junio de 1812, durante todo el día, estuvo en Jorquera una patrulla francesa, "un pueblo que se había librado de la amenaza
enemiga por su situación escarpada".
En junio de 1816 muere, y su cuerpo, posiblemente ataviado con los hábitos de los monjes Franciscanos Descalzos, como era su
voluntad, descanse en la cripta que mandó construir en 1772 su tío, Don Jacinto Maldonado, en la Iglesia de la Villa.
Autor: Antonio Martínez Cuenca
Libro de las Fiestas en Honor a la Stma. Virgen de Cubas, Jorquera Mayo de 2002
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