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Semana Santa abengibreña

La Semana Santa conmemora la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo por los hombres y festeja su Resurrección, uno de los dogmas principales de la Iglesia Cristiana, siendo el periodo de más intensidad litúrgica del año

En el sentido estricto, la Semana Santa abarcaría el periodo comprendido entre el Domingo de Ramos (también conocido en algunos lugares como Domingo de Pasión) y el Domingo de Resurrección, aunque litúrgicamente comienza tres días antes, con el Viernes de Dolor, y puede finalizar un día después, con el llamado Lunes de Resurrección.

En ella encontramos tres partes principales: la Cuaresma, que es el preludio de la Semana Santa y que comienza el Miércoles de Ceniza, cuarenta días antes de Jueves Santo; el final de la Cuaresma, que abarca desde el Domingo de Ramos a Miércoles Santo, y el Triduo Pascual, que rememora paso a paso los acontecimientos de los últimos tres días de la vida de Jesús -lo que conocemos como la Pasión, Muerte y Resurrección-, y que se corresponden con Jueves Santo, Viernes Santo y el paso del Sábado al Domingo de Resurrección. Este Triduo Pascual es el punto culminante de todo el año litúrgico.

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Las procesiones de Semana Santa en Abengibre

Jesús Nazareno (Foto: José Luis Sampedro)

Las procesiones de Semana Santa en Abengibre comienzan el Viernes de Dolor y finalizan el Domingo de Resurrección.

Estéticamente están más cercanas a la sobriedad castellana que a la grandiosidad del folclore andaluz. Los pasos procesionales son tronos despojados de ornamento y de adornos innecesarios, solamente la Virgen de los Dolores va acompañada de pequeñas lámparas.

En Abengibre no hay cofradías ni hermandades, ni cofrades ni capuchinos, tampoco manolas, ni bandas de música ni cornetas y tambores, las imágenes no llevan carros ni costaleros, son portadas a hombros sobre unas simples andas y un desnudo trono.

Aquí la Semana Santa se vive en silencio, en un respetuoso silencio, que rara vez es roto por alguna saeta o por el sordo sonido de los pasos de los fieles. Tampoco tenemos tallas ni imaginería antigua, son copias de buenas obras, pero la gente siente verdadera devoción por ellas.

La única nota folclórica es la recuperación del desfile de las Hijas de María, una Hermandad perdida que ha vuelto a desempolvar sus viejas peinetas y su traje negro, de luto, para acompañar en su soledad y tristeza a la Virgen de los Dolores.

En resumen, la Semana Santa abengibreña es como fue antaño, oscura, austera, intimista, sobria, silenciosa y bella. Llena de emoción el ver procesionar a la gente en silencio, sin sonrisas, sin alardes, llena de espiritualidad y devoción.


Celebraciones de Semana Santa

  • Viernes de Dolor: Coincide con el último viernes de la Cuaresma y conmemora los Siete Dolores que la Santísima Virgen sintió al contemplar las desdichas de la vida de su hijo. Se celebra con misa y procesión de la Virgen de los Dolores.
  • Domingo de Ramos: Último domingo de la Cuaresma, concretamente el anterior al Domingo de Resurrección. Con él se abre solemnemente la Semana Santa, festeja la Entrada de Jesús en Jerusalén.
  • Jueves Santo: Comienzo del Triduo Pascual, que rememora la Última Cena de Jesús con sus discípulos, en la que les ofreció pan y vino dando así origen a la Eucaristía, acción de gracias o Comunión.
  • Viernes Santo: Segundo día del Triduo Pascual en el que se recuerda la Pasión y Muerte de Jesús, siendo su principal símbolo la Cruz. Es la celebración más dolorosa y silenciosa de toda la Semana Santa, un día alitúrgico, es decir, en el que no se celebra la Eucaristía.
  • Sábado Santo: También conocido como Sábado de Gloria, es el día del Santo Entierro, en el que se da sepultura al cuerpo de Jesús y, al igual que el anterior, es alitúrgico. Normalmente el párroco tampoco finaliza la misa con el tradicional "Podéis ir en Paz", ya que es un tiempo de vigilia y espera, silenciosa pero esperanzada, a que Cristo vuelva entre nosotros.
  • Domingo de Resurrección o Pascua de Resurrección: es un día de júbilo en el que celebramos la Resurrección de Jesús de entre los muertos y la vida eterna.

Curiosidades

¿Por qué la Semana Santa no cae siempre el mismo día?

La Iglesia Católica quiso ya desde un principio, conmemorar la muerte de Jesús el mismo día que lo relatan los evangelios. Como los judíos se sirven del calendario lunar, por este motivo la Iglesia ha sido fiel al calendario lunar. De hecho, el calendario de Semana Santa, se rige por el día que cae el Domingo de Resurrección, que es el domingo siguiente a la luna llena del mes de Nissan (el mes de los judíos) que corresponde entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Dicho de una forma más fácil, el domingo después de la primera luna llena de primavera, es el Domingo de Pascua.

La Iglesia aprobó la celebración de esta manera en el Concilio de Nicea celebrado en el año 325.

Origen de estas celebraciones

Aunque su origen es antiquísimo, estas celebraciones tienen su referente más cercano en el Barroco, pues es en el siglo XVII, en el ambiente devocional de la Contrarreforma Religiosa, cuando se crean los principales rituales de las procesiones y cuando surgen los pasos procesionales, imágenes y tallas de madera principalmente de la Pasión de Jesús y la Virgen, de la mano de escultores como Martínez Montañés (máximo representante de la escuela andaluza) o Gregorio Fernández (escuela castellana) y llevadas a su máxima expresión con el imaginero murciano Francisco Salzillo, ya en el siglo XVIII.

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